Como todos los años los primeros calores anunciaban la proximidad del temido viaje. Mi madre se afanaba más que nunca en las tareas domésticas y no mencionaba nada sobre mi partida. Sólo unos días antes de que llegara el fatídico momento hacía repaso de las advertencias típicas que yo conocía tan bien: no te lleves libros ya sabes que tu primo se aburre mucho si te pones a leer y no le contradigas, ya sabes lo que ocurre. No comas demasiado chocolate que te hace daño y procura no llorar, eso siempre ha irritado a tu tío.
Los libros leídos, los libros vislumbrados, oídos; constituyen nuestra vida tanto como nuestras propias vivencias.
sábado, 2 de febrero de 2013
Viaje al sur
Como todos los años los primeros calores anunciaban la proximidad del temido viaje. Mi madre se afanaba más que nunca en las tareas domésticas y no mencionaba nada sobre mi partida. Sólo unos días antes de que llegara el fatídico momento hacía repaso de las advertencias típicas que yo conocía tan bien: no te lleves libros ya sabes que tu primo se aburre mucho si te pones a leer y no le contradigas, ya sabes lo que ocurre. No comas demasiado chocolate que te hace daño y procura no llorar, eso siempre ha irritado a tu tío.
viernes, 21 de diciembre de 2012
La loba
martes, 29 de noviembre de 2011
Anita
martes, 28 de junio de 2011
A una que pasa, un poema que inaugura la modernidad
En fin, un poema iniciático, inaugurador de la poesía moderna y hermosísimo por añadidura. He osado, o más bien perpetrado, una traducción rimada, ¡que Baudelaire me perdone!, aunque no lo haría.
A una passante
La rue assourdissante autour de moi hurlait.
Longue, mince, en grand deuil, douleur majestueuse,
Une femme passa, d'une main fastueuse
Soulevant, balançant le feston et l'ourlet;
Agile et noble, avec sa jambe de statue.
Moi, je buvais, crispé comme un extravagant,
Dans son oeil, ciel livide où germe l'ouragan,
La douceur qui fascine et le plaisir qui tue.
Un éclair... puis la nuit! - Fugitive beauté
Dont le regard m'a fait soudainement renaître,
Ne te verrai-je plus que dans l'éternité?
Ailleurs, bien loin d'ici! trop tard! jamais peut-être!
Car j'ignore où tu fuis, tu ne sais où je vais,
O toi que j'eusse aimée, ô toi qui le savais!
A una que pasa
La calle ensordecedora en torno a mí aullaba.
Alta, delgada, en luto de un dolor majestuoso,
Una dama vi pasar, con ademán fastuoso,
El dobladillo y el festón balanceaba y elevaba;
Ágil y noble, con sus piernas de escultura.
Y yo bebí, crispado como un animal,
En sus ojos, donde se gestaba el huracán,
El asesino placer y la letal dulzura.
Un destello... tras él la noche, ¡fugaz beldad!
tu mirada de súbito me hizo revivir,
¿Y no te volveré a ver más que en la eternidad?
Más allá, ¡quizá jamás!, ¡pero lejos de aquí!
Yo ignoro dónde huyes... tú no sabes dónde voy,
Sabes que te habría amado, en tus ojos lo vi.
sábado, 2 de abril de 2011
El origen de la magdalena de Proust
lunes, 17 de enero de 2011
Marcel Proust
¿Será que las circunstancias sociales no tienen tanta trascendencia en nuestro verdadero yo como creemos? Para Proust era tan así que pensaba, contradiciendo a Sainte Beuve, el crítico literario más conspicuo del diecinueve francés, que la obra de un escritor surgía de un estrato más profundo de la personalidad que aquel en que están depositadas su pertenencia social o su identidad cultural.
Lo que significaría que la literatura nace de las honduras acaso insondables del ser, y está a resguardo de contingencias históricas, culturales y lingüísticas. Según esa deslumbrante idea habría un mágico hilo de Ariadna que uniría la literatura a través de los tiempos y configuraría, así, una especie de dimensión literaria, donde no están vigentes las leyes del desarrollo histórico o social, sino unas propias.
¿Acaso no encontramos una afinidad literaria entre Sófocles y Shakespeare o Calderón, a pesar de que están alejados dos mil años en la historia?
Es muy impopular y, con seguridad, extravagante, la reflexión que acabo de hacer. No podía ser de otra manera en estos tiempos en que la literatura es considerada subalterna de la condición femenina o masculina, o de la pertenencia a un país u otro, a una religión u otra.
miércoles, 12 de enero de 2011
Escribir, un enigma
Debía tener 13 años, casi seguro, porque fue el verano posterior a la muerte de mi padre. Mi madre solía coser aquellas tardes de canícula en la terraza, y yo, poco amigo del aire libre, escuchaba música en un viejo tocadiscos monoaural en una pequeña habitación. Y allí debió empezar todo, no recuerdo el momento, sólo guardo la sensación del folio sobre la mesa roja.
No he conservado aquel texto, no sé qué fue de aquellas páginas, las guardé durante años, pero luego las vicisitudes del tiempo las han hecho desaparecer. Lo que sí intuyo es que trataría de ser un pésimo remedo de Ana Karenina o de Naná, novelas que recuerdo bien haber devorado aquel agosto con la voracidad de las primeras lecturas.
¿Por qué en vez de leer un tebeo, ver la televisión o trepar a los árboles del pequeño huerto, me encerré en una diminuta habitación a intentar contar algo?
Por entonces yo debía tener una idea muy borrosa de lo que significaba ser escritor, seguramente habría visto alguna entrevista en la televisión a alguno, porque en aquella ya lejana época, en la televisión se les hacían largas entrevistas a los escritores, por extraño que pueda parecer hoy en día.
Vargas Llosa (La verdad de las mentiras) da la interpretación más plausible que he oído para ese misterioso acto: escribimos porque el mundo, la realidad que nos ha tocado vivir no nos es grata; por eso nos aprestamos a construir otra. Esta explicación le cuadra a mi caso, porque las consecuencias hecatómbicas que el fallecimiento de mi progenitor trajo para mí, me dejaban en una situación de insatisfacción y agravio absoluto con el mundo.
Me quedo con las razones dadas por el Nobel, aunque echo en falta conocer el papel de la lectura en todo este enigma. Porque antes que la voluntad de escribir aparece la de leer. Pienso que no ha existido voluntad de escribir que no haya sido precedida por la de leer y, sospecho que la sobrevive también, una vez desaparecida el ansia de la escritura, agotada la cantera de las historias. Yo, desde mis primeros años, conviví con una pequeña biblioteca provista sobre todo de novelas, al fin y al cabo ficciones, historias, que me atraparon en su universo para siempre jamás.
jueves, 25 de noviembre de 2010
El llanto de los niños
domingo, 14 de noviembre de 2010
El reloj
Sorda como estaba, que yo debía desgañitarme para que me entendiera, ¿cómo era posible que oyera el reloj? Fuí corriendo a la entrada y vi aterrada como marcaba las cuatro y un minuto, el minuto justo que yo había tardado en llegar a la entrada.
miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las verdaderas correspondencias
CorrespondancesLa Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.
Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.
II est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,
Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.
Charles Baudelaire
La Naturaleza es un templo en el que pilares vivientes
dejan, a veces, escapar confusas palabras;
el hombre atraviesa estos bosques de símbolos
que le observan con miradas familiares
Igual que lejanos ecos que de lejos se confunden
en una tenebros y profunda unidad,
vasta como la noche y como la claridad
los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como la piel de los bebes,
dulces como los oboes, verdes como las praderas,
y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
Y tienen la expansión de las cosas infinitas,
como el ámbar, el musgo, el benjuí y el incienso,
que cantan la conmoción del espíritu y de los sentidos.
El gran poeta, el que inaugura casi todo, nos habla en este descomunal poema de un mundo que nos susurra su unidad desde innumerables símbolos. Que la naturaleza no es más que una vasta acumulación de ecos y de metáforas que nosotros no logramos desentrañar. Yo creo que es la visión del mundo de la poesía o de la música, justo la contraria de la física, que busca compartimentar, dividir el mundo, analizarlo.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Abuanajolyojen
http://www.youtube.com/watch?v=bg8EQdcud7Q&feature=related
martes, 2 de noviembre de 2010
A oscuras
No encuentra la manga y en su desesperación estira con fuerza el brazo y desgarra el suéter. Hace tan solo dos días que llegó, creo que se llama Vázquez o Pérez o algo así muy vulgar. Parte de la mano le asoma por el roto, intenta sacarla, veo sus dedos debatirse como marionetas. Vuelve a intentarlo, estira el brazo con fuerza y la inercia le hace caer de culo sobre el camastro, le siento bufar. Una tenue luz que entra por el ventanuco que hay sobre mi cabeza le alcanza como un rayo de sol y me permite verle,mis ojos ya están acostumbrados a la oscuridad, son dos años aquí, pero él no tiene esa suerte o esa desgracia. Sentado sobre el catre, cuando yo pensaba que había perdido las eperanzas, logra sacar la mano del agujero, entonces con renovadas energías busca otra vez la manga y lo consigue.
Todos hemos pasado por eso, la desesperación inicial, la idea inmediata de escamotear la ropa de la taquilla que permanece cerrada por las noches, ocultarla debajo de la almohada y esperar la llegada de la noche. Creía que la manga izquierda iba a ser más fácil pero se le resiste, pugna de manera incansable por conseguir introducir el brazo, se tranquiliza un poco y lo hace con suavidad y concentrándose, al fin consigue calarse el jersey por completo.
Apenas he cruzado unas palabras con él, pero parece decidido, sincero y valiente; claro que todos somos así al principio. Suspira sentado en la cama, luego se pone de pie y, a la palpa, busca debajo de la almohada los pantalones. Yo recuerdo mi noche, conseguimos auparnos hasta la ventana, salir al patio y llegar hasta el muro, luego...
Sostiene los pantalones con las dos manos, levanta la pierna izquierda, titubea un poco y salta dos veces a la pata coja pero al final introduce la pierna en el camal, ¡quizás lo consiga!, de pronto, el pie se le engancha en la pernera, trastabilla hacia atrás y va a golperase contra las taquillas, un estruendo metálico inunda la sala, siento tras de mí los ojos de todos los compañeros clavados en esa figura apoyada en los armarios con una pierna dentro del pantalón y la otra fuera, pero nadie dice nada, un silencio espeso nos mantiene a todos rígidos, esperamos acontecimientos, uno, dos, tres, cuatro minutos... Nada, puede que no lo hayan oído. Entonces se saca el pantalón y haciendo un gurruño con él se lo mete bajo el suéter, a toda prisa y con destreza inusitada para la oscuridad que hay, se coloca debajo de la ventana y de puntillas se agarra al alféizar y...resuena el sonido de los focos encendiéndose, la puerta del fondo del corredor se abre; él se da la vuelta, saca el pantalón de debajo del suéter y mientras los ve acercándose termina de ponérselos tranquilamente.
jueves, 27 de mayo de 2010
¿Orgullo?

Volviendo a ver la última adaptación de Hollywood sobre Orgullo y prejuicio de Jane Austen, me pregunto dónde está el orgullo de Elizabeth Bennet. ¿Acaso podía hacer otra cosa cuando rechaza a Darcy? En la película sucede en un precioso templete circular bajo una lluvia torrencial, como siempre en el cine. Darcy sí muestra todos sus prejuicios de clase cuándo le espeta entre dolido y perplejo: "¿Me rechaza?" ella después de algunas frases le dice algo así: "...me ha ofendido diciéndome que me quiere contra los dictados de su voluntad" porque él le ha dicho que ha sostenido una terrible lucha para evitar esta pasión inconveniente desde el punto de vista social y, después, le dirá que todo en su familia es reprobable excepto ella y su hermana: "...excluyo a su hermana Jane y a usted de ese comentario..." (las citas son de memoria, no son exactas pero sí aproximadas). Es cierto que Darcy le está hablando con toda la sinceridad del mundo, pero profiere palabras muy duras: todo lo que la rodea, toda su vida, sus afectos, su mundo, es deleznable para mí, excepto usted. Y Lizzie se alza enorme, plena de dignidad, monumental, para rechazar al aristócrata; que no contaba con aquel repudio, que pensaba que su decisión, la capitulación de sus sentimientos de clase ante su corazón, era todo lo que tenía que hacer para conseguirla. La escena es el clímax de la novela, de hecho yo creo que el happy end final es una concesión a las costumbres literarias de la época, pero Austen no tenía mucho más que contar, aunque todavía nos regala el sublime pugilato entre Lizzie y la tía de Darcy. Yo creo que Elizabeth Bennet actúa con dignidad, quizás la novela debería haberse titulado Dignidad y prejuicio, ¿no?
martes, 9 de febrero de 2010
Fuendetodos, un pueblecito de Zaragoza

Estas navidades visitamos Fuendetodos, es un pueblo minúsculo, sobrio, como corresponde a un lugar que linda con los Monegros. Aparentemente no tiene nada de especial, uno de tantos pueblos de la España despoblada del interior, algún rincón bonito, alguna foto pintoresca que echar...Pero en el restaurante donde comimos nos enseñan un libro de firmas de visitantes ilustres: Gunter Grass, Fernando Savater, Camilo José Cela...la respuesta a todas estas visitas a tan escondido pueblo es que allí nació uno de los grandes genios del arte: Francisco de Goya y Lucientes. Era hijo de un dorador, aquellos artesanos que se dedicaban a aplicar un pátina áurea a los retablos de madera de la época, por tanto era una familia humilde para la época. Una familia humilde, un pueblo escondido tras un desierto, ¿por qué surge el genio en tal lugar? ¿cuáles son los inextricables mecanismos del espíritu que provocan semejante prodigio? Quizás si pensamos en Miguel Ángel o en Leonardo creciendo en la Florencia de la revolución cultural del siglo XV, pueda parecer previsible o incluso razonable. Pero en los monegros...¿Acaso el genio humano depende del azar? Paseando por la casa museo, casa donde nació el prodigio y donde correteó de niño, trato de aprehender algo del ambiente, un no se qué, una pista que responda a mi inquietud, pero no hay nada. Ahí queda Fuendetodos, pueblecito minúsculo, recio, frio y misterioso.
jueves, 24 de septiembre de 2009
CULTURA | 'Level 26'
La 'diginovela' combina libro, película y página web
Michelle Nichols (Reuters) | Nueva York
Parece ser que estarás leyendo la novela en tu e-reader o en tu ordenador y tendrás un enlace a una web donde verás un video corto sobre la novela. Pensad en las ventajas: ya no tendréis que imaginar el aspecto de los personajes, los podréis ver en el momento; tampoco evocar un paisaje descrito, el cibernovelista os subirá un video donde será dado contemplar con todos sus detalles, por ejemplo, el jardín de la casa de tante Leonie o Macondo. O las voces, se acabó elucubrar sobre la voz de este o aquel personaje, tendrán la voz de George Clooney o de Brad Pitt. Y así podríamos seguir. Los que estamos enfermos del mal de la lectura, sabemos que todo aquello que le añadimos a la narración es lo que nos produce más placer, la novela que es sólo nuestra y no de otro lector. Cuando amamos una novela y se adapta al cine, jamás resistimos la tentación de acudir a ver la película, pero siempre salimos decepcionados, siempre farfullando: "no, no es así...no es así", porque el director ha filmado su novela, que no es la nuestra. No soy un apocalíptico en cuanto a las nuevas tecnologías, pero no puedo dejar de pensar que esta "diginovela" me parece empobrecer y reducir el infinito universo imaginario de la narración..jpg)

